LAS GOUGÈRES DE MI MARIDO


¿Os apetece un aperitivo rico y calentito para el fin de semana?

Hoy os traigo la receta estrella de mi marido, la que prepara cuando digo que no me verán el pelo en la cocina ;o) Se trata de una pasta choux pero en versión salada y enriquecida con queso rallado que le da un delicioso sabor.

Las gougères son ideales de aperitivo y aunque en casa las llamemos de mi marido o de Papá, en realidad se trata de una receta del gran Joël Robuchon que tenemos apuntada desde hace muchos años en un cuaderno.

Lo que si os puedo asegurar que cuando mi marido las prepara nunca sobran :o)

Como más ricas están, es recién horneadas, todavía templaditas. Así que no los hagáis esperar para disfrutarlas al máximo.

Con una rica ensalada de temporada, no veo mejor cena de domingo.

¿Os apuntáis?

¡Feliz fin de semana!

Las Gougères de mi Marido

Para una buena cantidad, dependiendo del tamaño

1 pizca de flor de sal

120g de mantequilla sin sal fría y cortada en trocitos pequeños

125g de harina tamizada

4 huevos M ligeramente batidos

60g de queso gruyère rallado

Precalentamos el horno a 200º con ventilador.

Forramos 2 bandejas de horno con papel vegetal.

Vertemos 250ml de agua filtrada (o mineral) en un cazo mediano (que pueda contener todos los ingredientes) y calentamos junto con la mantequilla y la sal a fuego fuerte. Tan pronto como empiece a hervir, retiramos del fuego y echamos toda la harina de golpe. Mezclamos bien con una cuchara de palo hasta obtener una textura homogénea. Cuando así es, volvemos a poner la cazuela en el fuego suavecito y mezclamos la masa un minuto más al calor.

Pasamos esta masa en el bol de la batidora y empezamos a batir con la K para enfriar ligeramente la masa. Después vamos añadiendo poco a poco los huevos batidos y 40g de queso rallado a velocidad media.

Pasamos la masa en una manga pastelera con una boquilla lisa de 1 centímetro y formamos choux de unos 3/5 centímetros según vuestro gusto, dejando espacio entre ellos porque crecen bastante en el horno.

Espolvoreamos con el queso rallado que ha sobrado y horneamos unos 20/25 minutos hasta que los choux estén bien dorados. Mejor no abrir la puerta mientras se hornean para evitar que se deshinchen.

Pasarlos en una rejilla y servir calientes o templados. Fríos malos no están pero en casa no nos gustan tanto :o)

Bon profit!

Algunas explicaciones útiles o no tan útiles

* Del libro Le Meilleur et le plus simple de Joël Robuchon

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6 Comments

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  • Marhya, 17 de febrero de 2019 Responder

    ¡Oh, qué bueno! Tiene que estar buenísimo, jo, Yo me lo comía ahora.
    Besos.

    • Palmira, 22 de febrero de 2019 Responder

      Para picar son un peligro, en casa son como las croquetas, nunca sobran y siempre faltan jejeje
      Besos y feliz fin de semana,
      Palmira

  • charo, 15 de febrero de 2019 Responder

    menuda pinta madre mía, y si encima las hace tu marido y no tú aún te sabran más ricas

    • Palmira, 22 de febrero de 2019 Responder

      Es que la comida rica que te preparan sin que tengas que meterte en la cocina es un bocado absolutamente divino ¿verdad?! jejeje
      Besos y feliz fin de semana,
      Palmira

  • La Cocinera de Bétulo, 15 de febrero de 2019 Responder

    Esta versión salada con buen sabor a queso tiene que ser un buen aperitivo, difícil es que sobre ni uno, además recién hechos han de ser adictivos.
    Besos.

    • Palmira, 22 de febrero de 2019 Responder

      Además que con lo bien que huele mientras se hornean te entra un hambre terriiiiible que hace que desaparecen como por arte de magia ;o)
      Besos y feliz fin de semana,
      Palmira