VOLVEMOS CON UNA NUEVA TEMPORADA DE MERMELADAS CASERAS: MERMELADA DE FRESAS Y BÁLSAMICO

Este año parece que el invierno no ha llegado… A pesar de muchos días grises y lluviosos (lo habitual en París), tampoco hemos pasado mucho frío a no ser algún día separado.

 

Y ya está oliendo a primavera por todas partes: ayer en el bosque, vimos los primeros narcisos, en el balcón los tulipanes empiezan a salir de tierra y en el mercado los primeros guisantes y espárragos han llegado…

 

Pero algo que vimos en enero y ya no vemos en el mercado son… ¡los fresones! En años anteriores, por las mismas fechas ya llevaba un par de tandas de mermelada de fresa pero este año nada, unas cuantas pero al precio del oro y en porciones de 125g.

 

Aun así, leyendo vuestros blogs, he notado que ya habéis entrado todos en modo primavera así que hoy toca una nueva mermelada casera, una sencilla pero clásica y riquísima combinación de fresas con vinagre balsámico. Y ya sabéis cuanto me gustan las mermeladas de fresa, no puedo decidirme entre la de fresa y romero, la de fresa y rosas secas, por no mencionar la de fresas y vino tinto ;o)

 

Hoy en día es un clásico servir fresas con un chorrito de balsámico o de reducción de balsámico pero recuerdo cuanto me había sorprendido dicha combinación años atrás :o)

Aprovecho la entrada para deciros que si buscáis más ideas de mermeladas caseras podéis verlas pinchando aquí y en el logo. Y si lo que os apetece son fresas, aquí he recopilado varias de las recetas del blog cuyas protagonistas son las fresas.

 

¡Feliz semana a tod@s! Día de sol, toca disfrutarlo  :o)

VOLVEMOS CON UNA NUEVA TEMPORADA DE MERMELADAS CASERAS: MERMELADA DE FRESAS Y BÁLSAMICO

MERMELADA DE FRESAS Y BÁLSAMICO

Para unos 7/8 botes

 

1,850kg de fresas preparadas (unos 2 kilos)

1,1kg de azúcar para mermeladas

7CS* de vinagre balsámico de Módena

2 sobres de pectina (opcional pero ayuda a cuajar antes la mermelada)

 

Empezamos triturando 400g de fresas para obtener un puré algo grueso. Mezclamos con los fresones sobrantes y el azúcar.

Dejamos que el azúcar se funda un par de horas y mezclamos 2 o 3 veces durante este tiempo. (Lo podemos preparar de un día para otro dejándolo en la nevera, tapado con un papel film).

Vertemos esta mezcla en un caldero para mermeladas y ponemos a fuego vivo hasta que rompa a hervir.

Removemos constantemente para que la mermelada no se nos queme.

Dejamos cocer unos 7/8 minutos y probamos el punto con la prueba del platito**. En este momento podemos añadir la pectina según las indicaciones del paquete si lo vamos a usar.

Hervimos 2 minutos más y añadimos el vinagre balsámico. Damos un hervor y vertemos la mermelada todavía hirviendo en los potes previamente escaldados y los dejamos boca abajo.

Esperamos por lo menos 48h antes de pasteurizar*** la mermelada si no la vamos a consumir en unas semanas. Así duran varios años, por lo menos 2 o 3 años… ¡si no te las comes antes!

 

Bon profit!

 

Algunas informaciones útiles o no tan útiles

*CS: Cuchara Sopera

** La prueba del platito

Para saber más acerca de mermeladas y como conseguir que te salgan perfectas puedes pinchar aquí.

Ya sé que existen varios métodos serios para averiguar si la mermelada está lista o no. Pero a mí, la que más me gusta, es la que solía usar mi abuela: cuando se empieza a preparar la mermelada, se pone un platito en el congelador y cuando se quiera averiguar si la mermelada está en su punto, se vierten una o dos gotas de mermelada sobre el platito. Si se corren en el plato, hay que añadirle algún tiempo de cocción. Si se aguantan, esto significa que la mermelada está lista.

Pero nunca hay que olvidar que todas las frutas no “cuajan” de la misma manera, o sea que la mermelada de fresa nunca será naturalmente tan firme que la de plátano por ejemplo.

 

** Pasteurizar mermelada casera

Suelo usar menos azúcar en mis mermeladas que en las recetas clásicas. Para que me duren meses (¡e incluso años!) a pesar de esto, siempre las esterilizo. ¿Cómo? Es muy sencillo: en la olla presión, 5 minutos al 2. ¡Y ya está! Así las puedo conservar varios años: algunas que se habían escondido incluso me duraron 3 años (más la verdad es que no lo sé porque ¡¡¡nunca he tenido mermeladas que duren tanto!!!). Puedes ver el paso a paso aquí.