Bacalao crosta de avellanas (8)¿

Otro reto? Pues sí, me estimulan un montón y así se nos alegran las cenas ;o)

 

Recibí hace pocos días un correo donde me comentaban que Boffard regalaba a 12 blogueros un taller de cocina, totalmente gratis, a cargo de Manel Folch, especialista en cocina italiana, en la Cookiteca.

 

Con la receta de hoy, original y cómoda de preparar con antelación (ya sabéis como es un detalle importante para mi), voy a participar en el concurso de recetas organizado por Boffard. Con las ganas que tengo de descubrir este lugar y este chef! Tan cerquita de casa y nunca hemos pasado por delante en horas laborables.

 

Pero no me lio más, al grano con la receta de hoy y muchísimas gracias a Ade por la idea (ya me comprendes ahora, ¿verdad?) y por todo lo demás ;o)

 

Así empezó todo:

 

Érase una vez una cuña de Boffard Reserva en la charcutería. Estaba aburrida y muy triste.

“Yo quiero hacer feliz a la gente, no quiero estar aquí con vosotros, quiero descubrir el mundo”, decía ella a los otros quesos.

“Hey, tú, tráeme a tu casa y veréis que contentos os quedáis”.

 

Así fue como ella y yo nos conocimos. La compré y a la cesta de la compra…

“¿Compras pan para comerme?”

“El pan no lo compro, lo prefiero casero. Pero creía que querías descubrir nuevos horizontes… ¿no te apetece conocer nuevas cosas?”

“Vale”, me contestó.

 

Nos fuimos paseando con el cochecito hasta al mercado, dirección la pescadería, para escoger unos hermosos lomos de bacalao fresquísimos.

“¡Qué chuli! Nunca pensé poder acercarme tanto a un pescado… Pero, ¿cómo nos vas a combinar?”

 

“Pues creo que os gratinaré en el horno, estaréis divinos”.

“Jolín, que pena, ¿no vas a sacarles partido a mis sutiles aromas a frutos secos?”

“Eres genial, me acabas de dar una idea…”

 

Siguiendo el paseo por el mercado paramos a comprar unas avellanas crudas y unas uvas pansas para realzar su sabor natural.

“¿Qué vas a hacer con esto?”

“Ya te lo cuento cuando lleguemos en casa”.

Un manojo de puerros y volvemos a casa, aprovechando los primeros rayos de sol primaverales.

 

“Bienvenida casa, señorita Cuña Boffard”.

“Estoy impaciente que me cuentes como voy a hacer feliz a la gente”.

“Verás, te voy a preparar de una manera muy sencilla: primero voy a pasar las avellanas por la batidora hasta que se transformen en arena, las juntaré con un poco de mantequilla, un pelín de pan rallado y contigo. Untaré los lomos de bacalao con tú y tus amigos y al horno. ¿Qué te parece?”

“Me encanta esta idea. ¡Nunca pensé que podría tener una vida tan feliz y daros tanto placer a ti y a tu familia! Muchas gracias Palmira”.

“De nada, que somos nosotros quienes tenemos que darte las gracias”.

“¡Estoy impaciente!”

 

Así que empecé preparando la receta (que podéis ver más lejos), la puse en el horno, preparé la mesa y llegaron los invitados… comieron con entusiasmo y se quedaron (casi) sin palabras de tanta satisfacción.

 

Es así como la cuña Boffard con sus amigos el bacalao, la mantequilla y las avellanas, hicieron feliz a toda la familia.

 

Y colorín, colorado, ¡este cuento se ha acabado!

  Bacalao crosta de avellanas (3)

BACALAO CON COSTRA DE AVELLANAS,

LECHO DE PUERROS

para 4 personas

 

Para el bacalao

4 lomos de bacalao de unos 200g cada uno con su piel

55g de avellanas crudas

55g de Boffard reserva

35g de mantequilla

35g de pan rallado

1CS* de aceite de oliva

 

Para el lecho de puerros

8/12 puerros dependiendo de su tamaño (parece mucho pero merman un montón)

50g de uvas pansas

1CS* de aceite de oliva

Sal, Pimienta

Pizca de nuez moscada

 

Para el lecho de puerros (se puede preparar con antelación)

Limpiamos los puerros y sólo conservamos la parte blanca y más tierna.

Los cortamos en lonchas muy muy finas.

Calentamos el aceite en una sartén grande (mejor si hay poca capa de puerros) y le echamos los puerros, salpimentamos al gusto y añadimos un poco de nuez moscada.

Cuando casi estén hechos, añadimos las uvas pansas y dejemos que se acabe de cocer.

Mantenemos en caliente.

 

Para el bacalao

En una sartén, calentamos el aceite de oliva. Cuando está bien caliente, pasamos el bacalao 1 minuto por el lado de la piel y 30 segundos por el lado carnoso y los colocamos (con la piel tocando la bandeja) en una bandeja de horno con una base de teflón o de papel de horno.

Calentamos el horno a 200º.

Picamos las avellanas finitas con la batidora y las mezclamos con el pan rallado. Lo vertemos en un bol y le añadimos la cuña de queso rallada. Mezclamos otra vez.

Cortamos la mantequilla bien fría en trocitos y la añadimos al resto, mezclamos con las manos para formar una textura algo arenosa, con trocitos más o menos grandes.

Cubrimos los lomos de bacalao con esta mezcla, apretando bien para que se agarre bien al pescado y lo horneamos entre 15 y 20 minutos, hasta que la costra esté dorada y crujiente.

 

Para servir

Colocamos unos puerros bien calientes en el fondo del plato y después, con cuidado, colocamos encima el bacalao con su costra.

 

Bon profit!

 

Algunas informaciones útiles o no tan útiles

*CS: cuchara sopera

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