UN DULCE PARA EL FIN DE SEMANA: TRIÁNGULOS DE RUIBARBO

No veo mejor receta para estrenar este fin de semana que un postre y como no, con la estrella de la primavera en el mercado de productos locales: ¡el ruibarbo!

UN DULCE PARA EL FIN DE SEMANA: TRIÁNGULOS DE RUIBARBO

Durante muchos años deseaba dar con él y ahora que lo tengo a mano varios meses al año es un sin parar de comprarlo y preparar cosas con él. La mayoría de veces preparo una sencilla compota con ruibarbo y fresas o en las grandes ocasiones, mermelada de fresas y ruibarbo, una delicatessen total. En verano lo transformamos en refrescantes y deliciosos helados de ruibarbo y jengibre y a finales del verano los scones de ruibarbo suelen ser un exitazo a la hora del brunch. Y sólo con pensar en la tarta frangipane de fresas y ruibarbo se me hace la boca agua…

 

Claro que si dais con él y os queréis animar a cocinarlo, podéis pinchar en el índice de recetas con ruibarbo que acabo de crear. Seguro que se os antojará algo :o)

 

Sin más, os dejo con la receta, para mí con sólo ver las fotos en la portada del libro fue amor a primera vista… y comprar el libro ¡Espero que os ocurra lo mismo con la receta!

 

¡Feliz fin de semana!

 

UN DULCE PARA EL FIN DE SEMANA: TRIÁNGULOS DE RUIBARBO

TRIÁNGULOS DE RUIBARBO*

Para unas 8/10 tartaletas

 

Para el relleno de ruibarbo (sobrará un poco pero depende mucho del ruibarbo que usemos)

900g de ruibarbo

130g de azúcar blanquilla

 

Para la masa

50g de harina de almendra

250g de harina + 1 poco para trabajar la masa

65g de azúcar blanquilla

1/2cc** de sal fina

115g de mantequilla sin sal cortada en daditos pequeños y fría del congelador

1 huevo grande

 

Para el relleno de ruibarbo

Empezamos preparando el relleno. Limpiamos bien el ruibarbo, lo secamos y lo cortamos en trozos de 1 centímetro de largo más o menos.

Lo metemos en una cazuela con el azúcar y calentamos a fuego medio, mezclando de vez en cuando, unos 30/40 minutos hasta que el ruibarbo se deshaga en compota espesa. Reservamos a temperatura ambiente para que se enfríe.

 

Para la masa

En un bol grande, mezclamos la harina con la harina de almendra, la sal y el azúcar. Añadimos los daditos de mantequilla y con las puntas de los dedos vamos integrando la mantequilla hasta obtener trocitos pequeñitos del tamaño de granitos de arena. Entonces añadimos el huevo y amasamos lo justito para que todos los ingredientes se integren sin amasar mucho para no endurecer la masa.

La cortamos en 4 trozos y los envolvemos cada uno en papel film. Reservamos en la nevera.

 

Para montar las tartaletas

Con la ayuda de un rodillo, estiramos una parte de la masa en una mesa enharinada con un grosor de 3 mm más o menos. Con un vaso o un cortapasta, vamos cortando círculos de unos 8 centímetros y los vamos pasando en una bandeja de horno previamente forrada con Silpat o papel vegetal.

En el centro de cada círculo, ponemos un par de cucharadasde compota de ruibarbo y pellizcamos los bordes de la masa para formar unos triángulos como los de la foto.

Pasamos en el congelador unos 30 minutos como mínimo para que cuando horneemos las tartaletas no se hundan. Podemos guardarlas en el congelador varios meses pero es importante no saltarse este paso para el éxito de la receta.

Calentamos el horno a 190º con calor ventilado. Cocemos las tartaletas unos 15/17 minutos, hasta que estén doradas en las puntas. Si usamos tartaletas congeladas desde varios días, necesitaremos unos 25 minutos para que estén listas.

Cuando estén listas, las pasamos a una rejilla de pastelería para que se templen. Las servimos templadas o frías, con una crema chantilly quedan divinas.

 

Bon profit!

 

Algunas informaciones útiles o no tan útiles

* Receta ligeramente adaptada de The Smitten Kitchen Cookbook de Deb Perelman.

**cc: cucharita de café